Destino, providencia, azar, efecto mariposa y determinismo científico

¿Por qué suceden las cosas como suceden? ¿Existen los milagros, o es pura casualidad? ¿Está todo escrito o hay alguien que ayuda y procura el bien? En este post voy a analizar estas distintas creencias, que están íntimamente relacionadas con la libertad. Si crees en alguna explicación distinta de la consecución de acontecimientos, es tu oportunidad de ser escuchado: ¡escríbela en comentarios!

1. Destino

Fotograma de Destino Final 3

Fotograma de Destino Final 3

En la antigua Grecia, algunos creían que los dioses habían previsto y escrito todo lo que iba a suceder durante toda la eternidad.

Considero la fe en el destino un modo de nihilismo consolador. Creer en el destino es sinónimo a resignarse y pensar que uno no puede hacer nada para cambiar las cosas porque todo ha sido previsto y escrito con antelación. Esta creencia evita todo sentimiento de culpabilidad: nadie es culpable, fue el destino. Las consecuencias son irremediables, ineludibles, inevitables, invariable. Si uno cree en el destino, no es necesario que intente nada; lo que tenga que pasar, pasará.

Cuando pienso en el destino recuerdo la primera película de la saga de Cube, en la que David Worth (uno de los arquitectos de los cubos) parece no tener ninguna esperanza en salvarse y no lucha por ello. Él mismo ha ayudado a crear ese panorama kafkiano en el que se ve envuelto y que ni él mismo entiende porque, como él dice, todo es un sistema erróneo sin pies ni cabeza con apariencia de plan maestro. Es cínico porque sabe (o cree saber) que nadie podrá salvarse de allí, que es imposible, y que de todos modos y aunque se pudiera, ¿para qué luchar para vivir? No es de extrañar que el personaje acabe buscando la muerte. En el exterior del cubo, en la vida, para Wroth sólo existe “estupidez humana infinita”;  una infinitud de la que Albert Einstein dijo estar seguro.

Más explícitos (quizás demasiado) son los ejemplos de la saga de películas de Destino Final y Flash Forward. En ambos casos se rompe la regla del destino (incluso en Cube), porque aunque la idea del destino sea atractivo, si fuera efectivo la película se convertiría en una obra completamente predecible. Si el destino existiera, vivir pierde interés y el aburrimiento predomina cuando se saben las consecuencias.

Creámos o no en la falta de sentido de la existencia, creer en el destino significa creer en la imposibilidad de cambiar las cosas. En este sentido, el conocimiento (o por lo tanto la mejor predicción del futuro) es causa directa de la tranquilidad e infelicidad a la vez, puesto que conocer las consecuencias desilusiona y no da lugar a dudas. Todo acto es futil; se supone que tenemos libertad, pero en realidad ya está prescrito cómo la utilizaremos.

2. Providencia

Es la “versión Disney” del Destino, un concepto básicamente cristiano. Se refiere a la existencia de una voluntad divina benevolente según la que todo proceso, en última instancia, se mueve y acaba en la persecución del Bien. “Todo mal ocurre por un bien mayor” porque Dios así lo quiere y así lo provoca.

Jünger decía que las personas disponemos de libre albedrío, y que ese no se contradice con la voluntad divina porque esta es a largo plazo (para la eternidad).

3. Efecto Mariposa

Si una mariposa en Hong Kong bate sus alas, puede provocar una tempestad en Nueva York

James Gleick, escritor que hizo popular el efecto mariposa en 1987 con este libro

The Butterfly Effect, de James Wong

The Butterfly Effect, de James Wong

Relacionado con la Teoría del Caos, el efecto mariposa sugiere que hay un putno en el que nada es predecible. Podemos predecir, pero hasta un límite llamado “horizonte de predicciones” (muy ínfimo y limitado).

Se basa en que vivimos en un sistema complejo, tan interrelacionado que un mínimo error de cálculo en algún punto podría causar que toda la concepción del resto de la estructura también fuera errónea. A eso se le llama “amplificación de errores“, puesto que un error comporta otro, y otro, y otro… Según la Teoría del Caos, es prácticamente imposible predecir nada y cualquier mínima variación / detalle / hecho insignificante puede alterar por completo todo el sistema. Cualquier error (y siempre habrá errores o cambios) provocará infinitos cambios en infinitas variables del sistema.

Esta teoría puede conllevar dos tipos de filosofías. Por una parte, se puede creer que hay que dar importancia a cualquier acto que hagamos porque éste puede cambiar todo futuro. Si todas las cosas suceden simplemente debido a hechos anteriores, entonces debemos pretender que todas nuestras acciones se enfoquen a nuestro futuro deseado para que se creen multitud de “ondas expansivas” de consecuencias deseadas. Hay que dar importancia hasta el más mínimo detalle porque éste puede cambiar todo el futuro y puede ser el más importante. Los caminos que tomemos ahora pueden tener grandes repercusiones en el futuro, algo muy visto en películas como Atrapado en el tiempo o Corre Lola Corre.

La segunda interpretación que puede hacerse es que no importa nada de lo que hagamos, porque las consecuencias son tan imprevisibles que no nos tenemos que preocupar por ellas. Nuestras acciones importan, pero las consecuencias sólo las podemos controlar hasta ese “horizonte de predicciones”. Además, ese horizonte es tan mínimo que podemos suponer que es mayor y provocar consecuencias indeseadas con actos con los que pretendíamos lograr efectos opuestos. La voluntad de los actos carece de importancia si los resultados son totalmente impredecibles. En otras palabras: ¿para qué perder el tiempo intentando hacer el Bien, si puede que con ello estemos haciendo el Mal? En ese sentido más caótico se centra la saga de películas de El Efecto Mariposa.

4. Azar

Ruleta

Un suceso aleatorio tiene más probabilidad de ocurrir porque no ha ocurrido durante cierto periodo de tiempo. No saldrá un negro porque hayan salido 10 rojos seguidos

Es el contrario del destino: si entonces todo tenía una causa que había predestinado los acontecimientos, en el azar la causa puede tener cualquier efecto.

Creer en el azar como causante de cualquier casualidad o coincidencia es equivalente a creer en el Caos. Nada tiene sentido si todo es casual. Se distingue del efecto mariposa en que no considera un cúmulo de consecuencias en cadena; simplemente, una causa tiene un efecto aleatorio que no tiene nada que ver con su causa.

Si creemos en el azar, cualquier propósito es inútil. Puedes intentar algo, pero la casualidad decidirá. Los resultados son totalmente aleatorios, lo que vendría a ser similar a la segunda interpretación del efecto mariposa, en que nuestro horizonte de predicción es muy limitado. Es la motivación que lleva a jugar a juegos de azar (lotería, ruleta…). Si no creyéramos en el azar, ¿por qué creer que podemos tener suerte? Y si no creemos en la suerte, ¿por qué comprar un billete de lotería? Sin razón alguna que lo fundamente, el azar podría ser el causante de todo. Una explicación tan superficial y poco convincente como posible y terrorífica.

Es una filosofía también consoladora, como el destino. Evita el sentimiento de culpabilidad puesto que el azar es el responsable de las consecuencias. En este sentido, tanto Jean Paul Sartre como Sigmund Freud creen que la creencia en la suerte tiene más relación con una percepción de control para los sucesos de la propia vida y la subsiguiente huida de responsabilidad personal. Según esta teoría, quien atribuye sus penalidades a la “mala suerte” cuando en realidad lo que ocurre es que su stilo de vida es arriesgado. Y viceversa. Como los creyentes en el destino culpan de sus males al destino, los creyentes en el azar culpan de sus males al azar.

La suerte es, en cierto modo, el dominio del azar a favor (o en contra) del alguien. El azar, por definición, es aleatorio y no se puede controlar. La falacia lógica post hoc consisten considerar que un suceso ha sido causado por otro cronológicamente anterior. La estadística ha demostrado ser un método racional y verosímil que explica la posible relación entre toda causa y efecto. Científicamente es una filosofía fácilmente refutable; por ejemplo, si uno juega infinitas veces a la ruleta, lo más seguro es que acabe perdiendo. Efectivamente, los casinos siempre ganan; la falacia del jugador es una ilusión o prejuicio cognitivo que provoca la creencia en la predicibilidad de los sucesos aleatorios, y que lleva a creer en la suerte.

5. Determinismo científico

Troy en Thirteen Conversations about one thing

Troy en Thirteen Conversations about one thing

Al principio de la película “Vidas Contadas“, el personaje de Troy está de celebración. Se muestra seguro de sí mismo y triunfador y dice: “Yo no creo en la suerte, yo he trabajado duro para conseguir lo que tengo”. Troy no cree en nada mágico ni azaroso: todo tiene una explicación y “la suerte” no se encuentra, se busca. La suerte le sonríe sólo a quien lo intenta.

El determinismo científico considera que a pesar de la complejidad del mundo y su impredictibilidad práctica, el mundo físico evoluciona en el tiempo según principios o reglas totalmente predeterminadas y el azar es sólo un efecto aparente.

Todo está determinado causalmente: todo sucede según una razón o causa suficiente. odo efecto tiene su causa y toda causa, su efecto. Lo inexplicable lo es simplemente porque aún no se ha descubierto; la ciencia (física, química, matemáticas, biología…) puede explicarlo todo. Todo parece impredecible pero lo que ocurre es que es simplemente complejo; si tiramos una piedra ésta caerá el 100% de las veces. Y si trabajamos duro nuestro porcentaje de obtener una vida lograda aumentará, el porcentaje de posibilidades de éxito aumenta si así lo procuramos.

Ni la teoría de Maxwell ni la Teoría de la Relatividad de Einstein han logrado refutar la siguiente idea:

Debemos considerar el estado presente del Universo como el efecto del estado anterior y como la causa del estado que le siga. Una inteligencia que conociera todas las fuerzas que actúan en la Naturaleza en un instante dado y las posiciones momentáneas de todas las cosas del universo, sería capaz de abarcar en una sola fórmula los movimientos de los cuerpos más grandes y de los átomos más livianos del mundo, siempre que su intelecto fuera suficientemente poderoso como para someter a análisis todos los datos; para ella nada sería incierto, y tanto el futuro como el pasado estarían presentes a sus ojos.

Pierre Simon Laplace, 1749-1827

Hay un problema: podemos equivocarnos y hacer que nuestras acciones provoquen un resultado inesperado o indeseado. Un mayor conocimiento puede aumentar las probabilidades de evitarlo. Cuanto mayor sea la certeza de la relación causa-efecto, más posibilidades tendremos que sea verdadera.

  • Ejemplo: si sabes que 80% de personas que comen diariamente manzanas no tienen cáncer de pulmón, el hecho de comer manzanas seguramente incrementará tus posibilidades de evitar el cáncer. Pero mejor aún será tener el conocimiento de que el 99% de los cánceres de pulmón está provocado por el tabaco; dejar de fumar incrementará aún más tus posibilidades de evitarlo. La segunda estadísitica tiene mayor certeza en su relación causa-efecto.

Cuanto más incidamos en una causa, más posibilidades tendremos de conseguir su efecto.

  • Ejemplo: cuanto menos fumemos, mayor probabilidad tendremos de evitar el cáncer.

Resumen

  1. Si creemos en el destino, no hay porqué actuar (todo está escrito). Eso evita culpabilizarse.
  2. Si creemos en la providencia, hay que hacer Bien y somos ayudados por ello.
  3. Si creemos en el efecto mariposa, hay dos opciones: podemos dar mucha importancia a cualquier acto por sus mútiples consecuencias o dar nula importancia a cualquier acto por la impredecibilidad de sus efectos.
  4. Si creemos en el azar, no tenemos por qué preocuparnos por las consecuencias de nuestros actos; serán aleatorias. Eso evita culpabilizarse.
  5. Si creemos en el determinismo científico, nuestros actos no tienen consecuencias seguras, pero sí aportarán un incremento de posibilidades en una dirección concreta.
Comments
  1. Anonymous | Reply
  2. tenoch | Reply
  3. Reflexiones incorrectas sobre el tema | Reply
  4. Ralph | Reply

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