Muerte por powerpoint: Cómo hacer presentaciones

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Muerte por Powerpoint

Muerte por Powerpoint

La muerte por powerpoint es una de las más frecuentes entre jóvenes estudiantes. Este trágico suceso acontece en cientos de aulas universitarias a diario, perpetrado impunemente por profesores y alumnos. Las circunstancias que rodean los fallecimientos son siempre las mismas:  Un proyector, un ordenador y el presentador. La secuencia de hechos que llevan a este final fatal se puede ver detallada a continuación.

El público entra en la sala donde se va a cometer el crimen. Los más incautos incluso se sitúan cerca de la parte frontal, para no perderse detalle alguno de la sin duda magistral ponencia que se avecina. El presentador aún no ha llegado y la mayoría desconoce su próximo final. Las conversaciones insustanciales se repiten entre diferentes grupos de personas. El ambiente se va caldeando…

Cuando ya está todo el público en su sitio, el presentador hace su triunfal entrada. Los murmullos y comentarios van descendiendo de volumen hasta que se hace el silencio en la sala. Se puede oír al asesino preparando sus armas. Clack! El portátil se abre. El proyector empieza a proyectar su temible haz de luz sobre la pizarra blanca. Pocos saben que esa inofensiva luz blanca va a acabar con ellos.

Algunos rezagados llegan tarde, pero justo a tiempo. El trágico destino hace que tampoco ellos se salven de la temible muerte por powerpoint. El espectáculo va a comenzar.

El proyector escupe las diapositivas como cañonazos. Lentas y pesadas provocan grandes desperfectos en la atención de los estudiantes. Los efectos y los diagramas confunden al público. Los vastos párrafos de texto crean una sensación extraña en las mentes de las víctimas. Algunas preguntas pululan por sus mentes ansiosas de conocimiento ¿Debería estar leyendo lo que parece ser la Biblia en arameo o debería estar escuchando? ¿Que será este gráfico con 3 variables y 7 colores? ¿Porqué está leyendo la pizarra si eso ya lo se hacer yo? ¿Qué cojo…?

Es inevitable. El fin se acerca para todos ellos, su cerebro no podrá aguantar tal despliegue de información absurda, mal estructurada y mal presentada. La consciencia está colgando de un hilo. Algunos ya han caído, sus ojos cerrados delatan lo acontecido. El orgulloso presentador prosigue la matanza. Los de las primeras filas resisten, incomprensiblemente los efectos del letal powerpoint parecen no mellar su capacidad de atención. Al menos eso es lo que un observador externo diría. Pero la realidad es bien distinta, y el presentador lo sabe. Es un profesional y no está dispuesto a pasar por alto semejante osadía. Prepara su mano y lanza el ataque definitivo:

La Diapositiva de la Muerte

La Diapositiva de la Muerte

El resultado es inmediato. Los últimos supervivientes sucumben y el trabajo ha concluído. No queda ninguna mente viva entre el público. Lo que viene a continuación es pura rutina del profesional. La presentación prosigue i los cuerpos de las pobres víctimas no muestran señales de consciencia. Cuando el orador termina, no hay preguntas. La satisfacción del trabajo bien hecho le provoca escalofríos. ¿Cómo puede ser que siempre lo haga tan perfectamente?

Esta historia está basada en hechos reales. Si quieres evitar convertirte en un temido criminal universitario, observa y analiza la siguiente presentación.


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